¡Gracias!

Javier Tomé 05/02/2012

La capacidad de imaginar y de crear es el mayor recurso que tienen los seres humanos. Y aquí seguimos, en nuestro León, buscando rumbo y sentido dentro de un escenario de devastación moral y financiera diseñado a partir de prácticas brutales aderezadas por el runrún de las malas vibraciones. Si la situación general del país es mala, pues algunos agoreros ya se atreven a hablar de los seis millones de parados, en la provincia leonesa parece pésima, con empresas de mucho pedigrí, de esas de toda la vida, dispuestas a echar definitivamente la persiana, lo que elevaría el listón del sufrimiento obrero hasta niveles que resulta difícil evaluar. Los ánimos están muy caldeados, ya que la gente se confiesa hasta el gorro de esa sarta de tópicos y sandeces que no conducen a nada práctico. La tristísima situación económica nos acosa por tierra, mar y aire, agravando la característica encerrona del individualismo a ultranza que nos es tan propia. Ya lo dice el viejo y acertado refrán que forma parte de la memoria común: estamos como en el concejo de Orones, que son trece vecinos y catorce discusiones.

Por todo ello, resulta gratificante el nacimiento de proyectos como el emprendido desde el 2011 por la Sociedad para el Fomento de la Cultura de Amigos del País de León (Sofcaple), cuya denominación se inspira en las ideas liberales que consagraron al XVIII como el Siglo de las Luces. Su objetivo primordial es difundir la «marca León», poniendo en valor el coraje de sus raíces y de una identidad bimilenaria que, a pesar de todos los pesares, se resiste a que la impongan una fecha de caducidad. Con este sentimiento de innovación y avance, Sofcaple está programando una serie de conferencias, cursos, homenajes y exposiciones que suponen un viaje apasionante en el tiempo. Es hora de olvidarse de victimismos para resaltar lo grandioso del patrimonio provincial. Que así sea.

Vía: diariodeleon.es

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