Song Yang, un chino “cazurro”

Song Yang, es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Estudios Internacionales de Beijing y doctor en Lengua Española por la Universidad de León. Obtuvo el Título de Máster Oficial en Lengua Española y Literatura Hispánica en la Universidad Autónoma de Barcelona y el Diploma de Estudios Avanzados-Suficiencia Investigadora en la Universidad de León.

Tras este espectacular curriculum se esconde un joven de 27 años, con mucho por hacer, y mucho por contar. Amablemente, ha accedido a empezar a hacerlo en nuestro espacio, y esperamos que éste no sea más que un primer encuentro e intercambio de talentos.

Song Yang

¿Con qué edad llegaste a España y por qué?

Llegué a España en 2008, a los 24 años. La primera parada fue Barcelona, para realizar un curso de Máster en Lengua y Literatura Española. Pero luego me di cuenta de que no era un lugar ideal para aprender el idioma. De este modo, a principios de 2009, después de acabar el curso en Barcelona, me decidí venir a León, para estudiar.

¿La percepción que desde los países asiáticos se tiene de España difiere en mucho de la realidad?

En China se sabe muy poco de España. Cuando se habla de este país, normalmente se limita a reflexionar sobre el toreo, o el fútbol, y nada más. La gente piensa que todos los países europeos son iguales, –como los típicos comentarios que se hacen aquí de todos los asiáticos– la costumbre, el vestido, la comida, etc. Sin embargo, en realidad, creo que España difiere bastante en muchos sentidos con los países del norte y, en cambio, posee muchos aspectos similares a China. 

Acabas de defender tu Tesis Doctoral “Estudio comparativo de las formas pronominales de tratamiento en español y chino” con excelentes resultados. ¿Cuándo y por qué nació este interés por el español?

Empecé a aprender el español totalmente por casualidad. En China, los alumnos antes de entrar en las universidades, tienen que pasar por un examen nacional, –parecido al PAU de España, pero mucho más exigente y complicado–  para luego eligir la carrera. Yo con la calificación que tenía, podía elegir el español, el francés, el alemán, o el japonés. Mi familia no me dejó aprender el japonés por  todo lo sucedido entre los dos países. Entre los otros tres, como no sabía nada de ninguno, seleccioné el español al azar, pero ahora al pensar en el momento de tomar la decisión, estoy muy orgulloso de esta elección y satisfecho con la decisión que hice hace siete años. 

En función de tu investigación, ¿qué diferencias y relaciones se pueden establecer entre dos idiomas tan distintos como son el español y el chino?

Desde la perspectiva de la Lingüística, el español y el chino son absolutamente distintos: de distintas familias, diferentes sistemas gramaticales… No obstante, al hablar de un idioma, no debemos olvidar la cultura que viene de atrás. De esta manera, si bien los dos idiomas no tienen nada que ver, sus culturas, en cambio, a veces tienen características muy parecidas, especialmente, a mi juicio, en el caso de la gastronomía.

Otro fenómeno que me ha llamado la atención es que muchos españoles me dicen que el chino es un idioma complicadísimo, y que a los chinos nos cuesta menos aprender el castellano que ellos aprender el chino. No estoy de acuerdo, porque en primer lugar, tanto el chino como el español tienen aspectos simples y complicados. Por ejemplo, la morfología flexiva (persona, tiempo, número, modo, etc.) para los alumnos chinos es dificilísima, mientras que para los españoles, la escritura del idioma chino es de verdad un trabajo “de los chinos”.

 

En la cultura china se acaba de celebrar la entrada en el año del Dragón. ¿Cuáles son las expectativas para este año amparado por el único animal mitológico del calendario chino? 

No sé mucho de los horóscopos. Lo único en lo que confío es en el dicho  “A quien madruga, Díos le ayuda”. Sea buena suerte sea mala suerte la que nos espere, hemos de trabajar duro.    

Conocerás la reciente inauguración del Instituto Confucio en León. ¿Estás vinculado al mismo de alguna forma? ¿Qué opinión te merece?

Precisamente en  la inauguración del Instituto Confucio trabajé como presentador de la ceremonia junto con una chica y un chico españoles, así que he tenido un contacto bastante cercano. Además, el director español de este instituto, Dr. D. Juan José Lanero, estuvo en mi Tribunal de la lectura de tesis como miembro. Creo que el Instituto Confucio será un núcleo potente para difundir la lengua y cultura china no solo en León, sino en toda la zona noroeste de la Península Ibérica. 

¿De qué manera el Instituto Confucio puede conectar con la sociedad leonesa para difundir una  cultura tan desconocida en el mundo occidental como es la china?

El Instituto Confucio –no estamos hablando solo del de León, sino de los cinco centros que hay en este país– además de organizar cursos de idiomas de distintos niveles, de pintura y caligrafía, de Taiji y Wushu, también prepara conferencias, exposiciones, ferias, etc. En definitiva, dispone de una gran variedad de actividades para transmitir una cultura lejana y “exótica” con más eficaz en este territorio. 

¿Conoces la Sociedad Para el Fomento de la Cultura de Amigos del País, de León, (SOFCAPLE) y la labor cultural que ha realizado en estos meses? 

Conocí la Sociedad para el Fomento de la Cultura de Amigos del País, de León a través de Almudena Alonso y Eumenio de la Fuente, quienes son socios de esta entidad y mis mejores amigos de León. Asimismo, Vicente Carvajal, su presidente,  es un viejo amigo y un intelectual, con quien he hablado muchas veces sobre la interculturalidad. SOFCAPLE ha organizado muchas actividades culturales y muy interesantes, presentación de libros, conferencias sobre el Camino de santiago,  viajes culturales en León, etc., en las que en alguna ocasión he participado.

  En todo este tiempo que has estado vinculado a León, ¿cuál ha sido tu rincón favorito, ese que nunca podrás quitarte de la cabeza?

Durante los tres años en España, un maravilloso país, he estado largo tiempo en muchas ciudades, Barcelona, Madrid, Murcia, etc., pero la que me atrae más, es León, y no estoy haciendo la pelota. Todas las Navidades me las paso aquí con los amigos. Cada vez que tomo el tren para León siento como si volviera a casa. En esta ciudad, aunque no es grande, tengo muchos rincones favoritos, el barrio húmedo por ejemplo, o la plaza de San Marcos, o la Catedral. Sin embargo, soy consciente de que, si una ciudad me gusta, no se debe solamente a ese lugar, sino también a su gente que ha favorecido el ambiente. A mí me encanta León, porque tengo muchos verdaderos amigos ahí, y me considero un leonés antes que un chino.

Siempre digo que soy un chino “cazurro”, y estoy encantado de serlo, porque estoy enamorado profundamente de esta tierra y de su gente. Para mí, ese adjetivo significa ser obstinado y tenaz, perseverante y trabajador. Ello nos hace ser verdaderamente constantes y nos lleva a no arredrarnos ante las dificultades, a intentar seguir adelante hasta conseguir el fin que nos hemos propuesto. De este modo, si uno trabaja como un chino y como un cazurro, podrá superar cualquier desafío, lo cual es precisamente lo que nos pide la crisis.

Fátima Ramos del Cano

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